Es preferible combinar varios tonos y buscar algún contraste. Una buena forma de comenzar a decidir los colores es tomar como referencia el tono de algún elemento de la habitación, como el de una alfombra o los muebles. Después haga una prueba de colores que le gustaría utilizar, ya sea para armonizar o para contrastar con ese color principal.

Para conseguir una combinación armoniosa elija variaciones tonales de ese mismo color para las paredes y otros elementos decorativos. También puede escoger dos colores análogos y utilizarlos en diferentes proporciones, y para darle un toque más informal, introducir algún toque de otro color.
Los colores deben tener cierta coherencia para dar sensación de continuidad al hogar. Para ello es preciso que no haya cambios cromáticos bruscos entre las principales habitaciones. Para que la combinación confiera armonía entre las diferentes estancias, abra las puertas y observe que partes de la habitación contigua se puede ver.
Los colores contrastados dan excelentes resultados siempre que se tengan en cuenta algunas consideraciones. Por ejemplo, es mejor no usar los colores primarios puros, ya que pueden resultar demasiado estridentes.
Para conseguir un ambiente más reposado se deben emplear variaciones mas oscuras o mas claras de esos mismos colores. Es decir si tenemos pensado un a combinación de amarillo y azul es mejor utilizar amarillos verdosos y azules verdosos, y jugar con tonos mas pálidos y oscuros. Esta misma teoría sirve en la combinación de colores complementarios.
También se pueden conseguir contrastes interesantes eligiendo unos pocos colores cálidos o fríos relacionados entre si y enfrentarlos a sus colores fríos o cálidos opuestos.
Términos relacionados:
combinación armoniosa, combinar varios tonos

