La obesidad es un problema doloroso para nosotros los adultos. Pero para el niño, es igualmente incapacitante. La modificación de nuestros hábitos alimenticios, que cambiaron en los últimos veinte o treinta años, contribuye a que nuestros niños tengan problemas con el sobrepeso. La opinión de los médicos es unánime cuando señalan que el adelgazamiento de un niño o de un adolescente con sobrepeso sólo puede lograrse si él mismo tomó la decisión de bajar de peso.
Causas del Sobrepeso en los niños
Alimentación. Según un estudio reciente llevado en Francia, demuestra que los niños que consumieron más proteínas y menos lípidos antes de los dos años son los que se vuelven más gordos.
Por lo tanto, durante los primeros de vida hay que privilegiar el consumo de lípidos y no el de proteínas grasas. Comenzar a diversificar la alimentación alrededor de los cinco o seis meses de edad y no antes, y dar a los niños leche entera hasta los dos años son dos medidas que permiten luchar contra la obesidad.
Una alimentación rica en lípidos y en ácidos grasos esenciales, y pobre en prótidos durante los primeros años de vida debe, a medida que el niño crece, debe volverse pobre en lípidos y rica en prótidos y glúcidos.
Ahora bien, lo que sucede es justamente lo inverso. Los niños más pequeños reciben una alimentación demasiado proteica, mientras que la alimentación de los niños mayores cada vez es más grasa y azucarada: hamburguesas, papas fritas, croquetas, galletas, palomitas de maíz, bebidas lácteas grasas, etc., además de que tienen un acceso casi irrestricto al frigorífico. Se estima que los niños absorben dos veces más lípidos de lo que deberían consumir.
Falta de actividad física. Mientras miramos la televisión, quemamos muchos menos calorías que cuando practicamos algún deporte. Obligados a sustituir la bicicleta o el fútbol por las caricaturas, los niños suben de peso. Del mismo modo que, por otro lado, hacen sus padres.
La televisión. Omnipresente en todos los hogares, la televisión incita a la alimentación compulsiva y anárquica: comemos incluso sin darnos cuenta, paquetes de galletas o de papas fritas mientras vemos nuestro programa preferido.
La falta de sueño. La hormona del crecimiento también tiene la prioridad de intervenir en la eliminación de la grasa en exceso. Esta hormona posee la particularidad de secretarse únicamente durante el sueño nocturno. El resultado en los niños que no duermen lo suficiente pueden presentar una deficiencia de esta hormona para los procesos de crecimiento y de adelgazamiento.
Los hijos únicos o los hijos de padres separados frecuente son más mimados que los demás. Inconscientemente, se trata de compensar la falta de frustración ofreciéndoles comida en cantidades excesivas. Dar de comer es el primer gesto que tiene la madre hacia su hijo. No hay que confundir ni dar a nuestros hijos la posibilidad de que amalgamen el hecho de dar de comer y el de dar amor. Todos saben lo afectivo en el acto alimenticio.
Consejos para evitar el sobrepeso en los niños
- Reestablecer el desayuno para evitar la necesidad irresistible de golosinas a la media mañana. En el menú debe incluir cereales, lácteos y frutas.
- Estimular la práctica de alguna actividad física, cualquiera que ésta sea: patinaje, caminatas, karate, natación, ciclismo, atletismo. Lo mejor sería que toda la familia se incluya en el deporte para fomentar a nuestros hijos.
- Evitar las cafeterías siempre que sea posible. En estos lugares la oferta alimenticia es demasiada grasa.
- Reemplazar las golosinas de la colación de medio día por una rebanada de pan integral y dos cuadritos de chocolate negro (amargo), un plátano, naranja o una manzana.
- Comer a horas fijas y evitar picar entre las comidas.
- Limitar los caramelos, golosinas, lácteos grasos, hamburguesas, papas fritas, pasteles, frituras, carnes grasas.
- Beber agua, pero sin esforzarse. Las bebidas light no son recomendadas ya que acostumbran a los niños al gusto dulce. En cuanto a los refrescos o jarabes, su consumo debe evitarse a toda costa.
- Los padres deben convertirse en profesores de dietética y explicar a sus niños los aportes diarios de prótidos, lípidos, glúcidos, ácidos grasos esenciales, sales minerales y vitaminas que ellos necesitan en su dieta diaria.
Los niños alimentados con el seno materno correrán menos riesgos de desarrollar obesidad que los niños con biberón, ya que un niño alimentado del seno materno sólo toma exactamente lo que necesita, a diferencia de un bebe alimentado con biberón, que puede terminar de beber mecánicamente o por el estimulo de su mamá. Igualmente, los niños que hayan sido alimentados con cuchara de manera precoz, tendrán más tendencia a sufrir sobrepeso.
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