
Un nuevo estudio ha demostrado que las dietas ricas en embutidos, carnes y lácteos, incrementa las probabilidades de morir, y duplica la tendencia de padecer algún problema cardiovascular, ya que tiende a calcificar las arterias generando un fallo en la función renal.
Al parecer las dietas que son muy ricas en proteínas producen un 80% más de calcificaciones vasculares, mayor rigidez de la aorta, menor densidad en los huesos y menor mineralización ósea, algo muy diferente a lo que se cree.
Esto es una clara evidencia de que las alteraciones del metabolismo óseo generan una enfermedad renal crónica, la investigación sostiene que, tanto en el campo epidemiológico como en la parte experimental, al tener un incremento de fósforo en la dieta diaria, desarrollamos una mayor tendencia de mortalidad en nuestras vidas. Tienen dos veces más riesgo de sufrir un fallo cardiovascular que los que tienen niveles normales.
Es cierto que “El riñón se encarga de eliminar el fósforo de nuestro organismo”, pero para esto es necesario que se active la hormona ‘FGF23′, que se produce en el hueso, dirigiéndose al riñón y bloqueando a su vez el transporte de fósforo; asimismo, para que esa hormona funcione, tiene que estar presente el gen Klotho, que es el co-receptor de esta hormona e imprescindible para que la ‘FGF23‘ pueda aplicar el efecto fosfatúrico“.
En otras palabras “El exceso de fósforo en nuestro cuerpo” es el culpable principal de las alteraciones y del envejecimiento. Se ha demostrado que si el gen Klotho se sobre expresa, beneficia directamente a la longevidad, que su déficit absoluto produce muerte prematura.


